El infantilismo argentino y el caso Messi

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Más allá de los indudables méritos que tiene Juan Martín del Potro como deportista profesional, resultando el más notable jugador de tenis argentino en 2009, no es el Nº1 del mundo. Puede llegar a serlo, pero todavía no lo es.
Sin embargo, Lionel Messi sí es considerado, justamente en 2009, el Nº1 del mundo por las opiniones y entidades deportivas que más pesan en el fútbol profesional.
Probablemente en 2010 ya no lo sea porque todo cambia y todo indica que ese mérito irá para algún jugador que integre alguno de los equipos finalistas en la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, tal como ha sucedido en otras oportunidades.
La selección argentina de fútbol no tiene garantizado ese privilegio. Sin embargo, en 2009 Messi obtuvo unanimidad como jugador Nº1... menos en su Argentina natal.
Ni siquiera después de un real madrid vs. FC Barcelona aparecieron graffitis en la capital española afirmando, por ejemplo: "Messi putito".
Sin embargo, luego de que el FC Barcelona le ganara muy bien a Estudiantes de La Plata, en localidades argentinas aparecieron graffitis afirmando "Messi putito".
No son todos los argentinos pero hay muchos. Inclusive en algunas radios, periodistas deportivas provocaron el debate absurdo acerca de si Messi tendría o no que haber gritado su gol ante Estudiantes.
¿Y por qué no? ¿Estudiantes es la Argentina? No, es un club que juega en la liga profesional argentina, así como el FC Barcelona es un club que juega en la liga profesional española.
Y si un jugador hace el gol que concede la copa interclubes a su equipo, a sus compañeros, sería ridículo que no lo festejara tal como corresponde.
A Carlos Tévez no le exigieron lo mismo cuando, integrando el equipo brasileño Corinthians, convirtió goles jugando contra equipos argentinos, por ejemplo.
Pero los argentinos son, en muchos casos, personajes curiosos. Festejaron, por ejemplo, que un ídolo deportivo pero sin antecedentes ni formación profesional para entrenar equipos, como es el caso de Diego Armando Maradona, asumira la dirección técnica de la selección nacional.
Y ahora no saben cómo hacer para destituirlo porque comienzan a comprender sus carencias.
Pidieron durante años que un jugador competente pero con evidentes problemas de relación en todos los equipos que integró -el caso de Juan Román Riquelme-, fuese el 'salvador' de la selección argentina de fútbol y cuando fracasó en el Mundial 2006 en Alemania -porque Riquelme no se destacó y el resultado fue que renunció a jugar en la selección- sin embargo decidieron seguir prefiriéndolo a Messi, que era el jugador argentino ascendente en el mundo.
A Messi le cuestionan que 'no sienta' la camiseta como si hubiese un barómetro público que puede calificar los sentimientos de los jugadores.
Sin embargo, cuando era muy jovencito y ya brillaba en el semillero del FC Barcelona, Messi eligió jugar en las selecciones argentinas cuando podría haber optado por las selecciones españolas, país que no solamente lo recibió con los brazos abiertos sino que pagó el tratamiento médico que se negaron a pagar los clubes y federaciones argentinas.
De todos modos, no se entiende esa crítica permanente a Messi en un 2009 cuando él alcanza el reconocimiento planetario. Probablemente sea envidia. Sería mejor ese sentimiento que pura 'mala leche' porque él logró lo que anhelan muchos y no lo consiguen: trascender a la Argentina, un país con evidentes problemas presentes y futuros para la realización individual y colectiva.
El caso de Messi es dramático al concluir 2009 porque desnuda profundas frustraciones que padecen muchos argentinos y que explica porqué el Bicentenario será menos feliz que el Centenario.



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